PLACER CULPOSO
Hace poco me preguntaron qué opinaba de La Casa de los Famosos y por qué este tipo de programas atrapan a tanta gente.
La verdad, no tengo un análisis demasiado profundo. A veces queremos encontrarle una explicación psicológica a todo y puede ser mucho más sencillo. Llegas cansado a tu casa, prendes la tele, ves a otras personas haciendo tonterías, te ríes, te distraes un rato y ya.
Yo ni siquiera sigo el programa, pero si me sale un reel donde está pasando algo chistoso, muchas veces me lo echo completo. No aprendí nada, no elevé mi conciencia y probablemente cinco minutos después ya se me olvidó, pero me reí. Obviamente no estoy diciendo que sea un contenido brillante ni que debamos pasarnos la vida viendo eso, pero últimamente pienso que también nos hacen falta momentos así.
Porque incluso las cosas que hacemos para sentirnos mejor pueden terminar convirtiéndose en otra obligación. Meditar todos los días puede ser increíble, pero ¿qué pasa si un día no meditaste porque te fuiste de viaje, estabas cansado o te quedaste platicando con tus amigos? A veces en lugar de disfrutar ese momento, terminamos sintiéndonos culpables porque no cumplimos con "lo que nos tocaba".
A mí me pasa. Actualmente hago una práctica en la que escribo TODOS los días sobre cosas que estoy manifestando. Me gusta y procuro ser constante, pero tampoco quiero que llegue el día en que estar cenando con mi familia o pasándola increíble con mis amigos me haga pensar que hice algo mal porque no me fui a encerrar a escribir.
Y creo que hacemos lo mismo con muchas cosas. Hemos llegado a un punto en el que hasta el tiempo libre parece que tiene que ser productivo. Si lees, que sea un libro que te enseñe algo. Si escuchas un podcast, que te ayude a crecer. Si haces ejercicio, tienes que medir los resultados. Si viajas, parece que tienes que regresar transformado. Hasta descansar necesita una explicación.
Y si haces algo simplemente porque te gusta y no te aporta absolutamente nada, le ponemos el nombre de "placer culposo".
¿Culpa de qué?
Para unos puede ser ver las Kardashians, saberte todos los chismes de los famosos, cantar esa canción que jamás admitirías que te gusta, ver memes durante media hora o juntarte con tus amigos a decir puras tonterías.
No todo el tiempo tenemos que estar sanando heridas, integrando la sombra, transmutando patrones o cerrando ciclos. A veces ni siquiera hay un ciclo que cerrar.

Y esto no significa que el crecimiento personal no importe. A mí me importa muchísimo. Medito, estudio estos temas, trabajo en mí y creo en la terapia. Pero una cosa es utilizar estas herramientas porque nos ayudan y otra convertirlas en una nueva forma de exigirnos hacer todo bien.
Desde la psicología sabemos que el ocio, el juego y la risa pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar nuestro estado de ánimo. Y justo ahora, en astrología, Júpiter está en Leo, un signo relacionado con el juego, la creatividad, la expresión y el Niño Interior. Para mí, es un buen momento para recuperar un poco de esa parte nuestra que hacía cosas sin preguntarse si servían para algo.
Tal vez conectar más con nosotros mismos también tenga que ver con permitirnos momentos en los que no estamos midiendo si avanzamos, si cumplimos la rutina, si fuimos productivos o si aprendimos algo.
Podemos cantar mantras, ir a terapia, revisar nuestra carta natal y trabajar en nosotros mismos sin convertir la vida entera en un proyecto de superación personal.
No todo en la vida tiene que transformarte. A veces solo nos hace falta dejar de darnos tanto látigo, reír un rato y relajarnos.


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